Héctor e Irma González abrieron las puertas de Sanavi con una idea sencilla: una pizzería de barrio, atendida por sus dueños, donde la gente de Posadas se sintiera en casa.
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Los primeros años
El horno encendido, las mesas llenas y los vecinos que volvían. Sanavi se fue ganando su lugar a fuerza de trabajo, constancia y pizzas para compartir.
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La familia
Víctor, el hijo de Héctor e Irma, empezó a dar una mano a los 14 años. Primero con tareas chicas; de a poco, aprendiendo el oficio desde adentro.
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Nuevas generaciones
Con los años, Víctor pasó a llevar adelante el local. Sus padres siguieron a su lado, acompañándolo como siempre.
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Sanavi hoy
Más de 33 años después, la mesa sigue puesta. El mismo espíritu, la misma cercanía y una pizzería que sigue siendo de la familia.
De generación en generación
En Sanavi, la historia no está en una placa: está detrás del mostrador. Es una familia que eligió seguir haciendo lo mismo, todos los días, para la misma ciudad.